ERRORES en la lucha del control de plagas

Errores en la lucha del control de plagas.

Para resolver los errores en la lucha del control de plagas, los agricultores o productores han adoptado diferentes métodos. La mayoría de ellos relacionados con productos que se aplican y matan o controlan las plagas. Estos no son totalmente efectivos. De hecho, el enfoque de proteger o defender el cultivo de los ataques de las plagas hace mucho tiempo que es considerado erróneo. Ya que hay que combatir constantemente cada año las mismas plagas (“la teoría del gato y el ratón”).

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Estos métodos no conduce a éxitos sostenibles, sino que genera un “ciclo vicioso” del plaguicida. Ha sido muy criticado, porque en vez de resolver el problema lo incrementa o convierte en altamente dependiente de estos productos:

La finca, el cultivo, la plaga y hasta el agricultor se “envician” con el uso de estos productos. Al extremo de que no quieren o no entienden que existen otras prácticas que crean menos dependencia.

Los principales errores de este enfoque han sido ampliamente documentados. Estudios científicos lo consideran “miopía ecológica”. Para mostrar a los estudiantes y otras personas los fracasos de las “tecnologías intensivas”“tecnologías verticales” o “tecnologías globalizadas” de la agricultura productivista. No se trata de producciones industriales en ambientes cerrados, sino de producciones de alimentos bajo condiciones naturales en sistemas de producción abiertos.

La agricultura es tecnología.

Este ha sido el principal error de los diferentes enfoques que han existido en la lucha contra las plagas. La agricultura es primero cultura y luego tecnologías.

Esto significa que el cultivo de plantas depende mucho de las tradiciones locales en el orden cultural y tecnológico, así como de la experiencia de los agricultores, por lo que la producción agropecuaria es un sistema complejo, que además incluye los aspectos económicos, sociales y medio ambientales.

Una nueva tecnología que pretenda ser introducida debe considerar estas cuestiones.

Los programas o instructivos nacionales.

Los programas o instructivos nacionales de cumplimiento obligatorio limitan las potencialidades del agricultor en sus decisiones para el manejo de la finca.

El agricultor necesita información como insumo, y estas pueden ser las tecnologías existentes, recomendaciones de expertos, intercambio con otros agricultores, entre otros, los que pueden ser comunicados al agricultor por diferentes vías.

La agricultura es básicamente contextual.

Aparecieron las plagas.

Las “plagas” no “aparecen”, sino que habitan en el suelo y en otras plantas en la propia finca, aunque algunas arriban desde otras fincas, atraídas por el cultivo.

No existe ningún “milagro” en la incidencia de plagas, estas invaden el cultivo cuando este les resulta apetecible para su alimentación o adecuado para parasítarlo, lo que significa que estos organismos están estrechamente relacionados con las plantas cultivadas, en algunos casos son hospedantes preferidos y otros secundarios; en muchos casos son su único hospedante.

Las plagas están a la espera del cultivo para alimentarse o desarrollarse en el mismo, al igual que el hombre espera de la cosecha (producto agrícola).

Controlar las plagas.

Este ha sido uno de los principales errores, ya que no se logra el “control” de la plaga, pues quedan individuos de la población que no se ponen en contacto con el producto aplicado y otros se convierten en resistentes o tolerantes a dichos productos; además de los fallos comunes en la calidad de las aplicaciones.

Proteger el cultivo.

El modelo de “protección” o “defensa” de cultivos, que aún predomina en las decisiones y actuación de muchos técnicos y agricultores, además de ser costoso y negativo en el orden medioambiental, se ha demostrado que no es efectivo.

Ya que las plagas no habitan solamente en los campos cultivados, que es donde se aplican los plaguicidas y son los que se pretenden “proteger”, sino que después de las aplicaciones de estos productos las plagas arriban de nuevo a los campos para alimentarse y reproducirse con facilidad.

Su alimento o sustento preferido es abundante y relativamente libre de competidores.

Ley del mínimo (Si hay plagas la única opción es el empleo de un producto efectivo para su control).

Este ha sido también un grave error de los técnicos que actúan como fitoproteccionistas, al desconocer que existen muchísimas otras prácticas y métodos al alcance del agricultor que también actúan contra las plagas o reducen su incidencia en los cultivos.

La anti-biodiversidad.

El enfoque de “proteger” el cultivo no permite que haya insectos u otros organismos en los cultivos, pues los campos deben estar “limpios” de plagas. También plantea que los alrededores de los campos deben estar limpios de malezas y otras plantas.

Es bien conocido que todos los organismos que habitan en los campos y sus alrededores no son plagas. Eliminarlos a todos reduce los servicios ecológicos de la biodiversidad en los agroecosistemas.

La sustitución de insumos.

Si no puedo utilizar productos químicos los sustituyo por biológicos.

Se reconoce que esto es bueno inicialmente para contribuir a que el agricultor entienda que hay otros tipos de productos; pero puede conducir al mismo ciclo vicioso que se generó con el uso indiscriminado de los plaguicidas químicos.

La sustitución de productos químicos por biológicos como única opción es un error grave, de múltiples implicaciones.

La artificialización de las variedades.

Los ejemplos más conocidos son el mejoramiento genético para altos rendimientos y las variedades transgénicas.

Ya se conoce que estas variedades son muy atractivas para los productores, debido a que se expresa en incrementos de los volúmenes de producción a causa de la tecnología acompañante (preparación del suelo, fertilizantes, sistemas de riego, mecanización de labores, etc.)

El efecto psicosocial que se crea cuando se divulga como una “supervariedad” que va a “resolver” el problema; sin embargo, los costos de producción y ambiental son elevados y muchas veces no considerados en los análisis de estas variedades.

Fuente: Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (CUBA)

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