Carbono

Vacas, Carbono y Clima. Por Joel Salatin.

Si no conoces a Joel Salatin y su granja Polyfaces, te invitamos a ver este video antes de leer el artículo. 😉

Conferencia Joel Salatin.

Los rayos del sol son la esencia de la poesía. Sueños, fantasías, cuentos de hadas; rayos de sol. Con todo, sus cualidades esotéricas y místicas, son la energía que impulsa al planeta en un sentido muy visceral, físico, científico y empírico.

Pero si te pidiera que me trajeras algunos rayos de sol, sabemos que son valiosos, ¿cierto? Pues, tráeme algunos; ¿puedes traerlos aquí?

Hablemos de los rayos del sol.

Los niños me tomarían la palabra, correrían por ahí y tratarían de atraparlos, pero no podrían. El hecho es, que algo tan exotérico y místico como los rayos del sol es capturado por los paneles fotovoltaicos de la naturaleza, esto es la fotosíntesis de las plantas, a través de la clorofila de las plantas. Y, específicamente, los pastos.

Así que el problema es que la mayoría de nosotros, en nuestra cultura moderna, estamos bastante desconectados del pasto. Cuando digo “pasto”, la gente piensa de inmediato en jardines, campos de golf, y tal vez en canchas de fútbol.

Pero no están pensando en el tipo de pasto que los caballeros de la Herradura Dorada encontraron a principios del 1.700 cuando el gobernador Spotswood, gobernador colonial de Virginia, envió a sus amigos, llamados “Caballeros de la Herradura Dorada” –al fin británicos- a la Cordillera Azul. Los británicos se toparon con la Cordillera. ¿Qué habría más allá del Monte Afton? ¿Qué habría por allí?

Así que los envió a descubrir lo que había e informaron de lo que encontraron, esperaron algunas semanas y dijeron. “A donde quiera que fuimos en el Valle Shenandoah, pudimos tomar pasto y atarlo con un nudo sobre la silla del caballo”.

Era una espléndida silvopastura de alces, venados, palomas migratorias, urogallos grandes, faisanes, pavos y bisontes, en manadas de tres a cuatro millones.

El capitán Jim Bridger fue tras una manada en Black Hills, en las Dakotas, cuando fue enviado a explorarlas. Eran siete millones de bisontes.

Eso siempre me ha intrigado.

“Teniente, ¿podrá venir aquí, por favor? Afile su pluma. Empiece a contar, uno, dos, ¿contó ese?” 🙂

El legado de esas manadas migratorias que se movían impulsadas por incentivos naturales o provocados por nativos como una coreografía del paisaje, estos patrones migratorios en los que se movían por miles de kilómetros crearon los suelos que ahora estamos explotando en el Medio Oeste, como lo hicimos ya en Virginia –hasta un metro de suelo fértil arrasados en Virginia- durante la colonización europea del estado, y hasta el día de hoy, porque aún sigue perdiéndose, porque este hermoso sistema basado en plantas perennes lo hemos convertido en un sistema anual de labranza que es altamente erosivo.

En el Valle Shenandoah, donde yo vivo, podría decirse que se ha perdido de 1 a 1,5 metros de suelo y produjeron la turbiedad en la Bahía Chesapeake de hoy.

Entonces, ¿cómo funciona la naturaleza realmente?

Llegan los rayos de sol, la fotosíntesis los captura, y los convierte en biomasa; en materia vegetal. Y si observamos los diferentes tipos de plantas, árboles, arbustos y pasto, intuitivamente pensaremos: “Bueno, ¿cuál es la planta más eficiente para colectar estos rayos de sol y capturar el carbono?”

La mente tiende a pensar en los árboles, porque puedes ver y decir:

“¡Vaya, mira toda esa biomasa!”

Pero en realidad los árboles son los menos eficientes. Los arbustos, las malezas y cosas así son más eficientes. Luego, en la cúspide, está el pasto. El hecho es que cuando miras un bosque, estas mirando 50, 80 o tal vez 100 años de carbono almacenado ahí, visible. No ves 80 años de pasto visible todo a la vez.

Ahora, el pasto atraviesa un ciclo de crecimiento como nosotros, igual que todas las cosas vivientes pasa por su ciclo de crecimiento. Inicia lentamente, luego se acelera y finalmente entra en senectud. A las tres etapas del pasto, las podríamos describir de la siguiente forma:

  • El pasto muy corto, recién comido por las vacas; podríamos decir que es pasto infantil o pasto en pañales.
  • El pasto más crecido (15-20cm) podríamos decir que es pasto juvenil.
  • El pasto adolescente llega a la plenitud de su crecimiento cuando empieza a secarse y ponerse amarillento.
  • La etapa final del pasto, podremos decir que es un pasto viejo. Senectud, el final.

El papel del herbívoro en la naturaleza, si alguna vez lo han pensado, -la razón para concentrarme en esto-, es que recientemente a los herbívoros se les ha adjudicado una mala reputación, vacas es igual a cambio climático …

Verán, la información para estudiar el efecto de las vacas en el medioambiente proviene de una posición que no respeta ni honra al herbívoro en su papel tradicional. El papel del herbívoro, y la razón por la que el planeta está lleno de herbívoros, piensen en África, piensen en Sudamérica; las alpacas, piensen en Indochina; los yaks, están por todos lados. Renos, caribúes, hay muchos herbívoros, marmotas, perritos de la pradera, de todo.

Es porque sin ellos, esta biomasa (pasto) se convertiría simplemente en materia senil, se volatilizaría, moriría, dejaría de crecer. Así que el papel del herbívoro en la naturaleza es tomar esto cuando se acerca a la senectud y podarlo, como un viticultor podaría un viñedo o un horticultor podaría su manzano.

“Pensaría alguien mal de un horticultor de por qué está podando su manzano”

No, pensamos que es bueno, pensamos que es un buen manejo. Y eso es exactamente lo que los herbívoros hacían. “Podaban” el pasto para reiniciar esta rápida producción de biomasa. Sin ellos, se detiene; el programa entero se detiene.

Ahora, el problema es, ¿cómo reproducir esto si no tenemos patrones migratorios? Si no tenemos manadas de cuatro millones de búfalos, si no tenemos diez millones de lobos persiguiéndolos, si no tenemos incendios, si no tenemos la espléndida y asombrosa coreografía natural, ¿cómo reproducimos este asombroso principio en el que el suelo sano, hidratado, alimentara las micorrizas y actinomicetos, y creara los suelos que aún hoy seguimos explotando? ¿Cómo reproduciremos ese si tenemos un sistema de tierra en propiedad privada?

Bueno, lo hacemos con cercas eléctricas de alta tecnología. Cercados eléctricos con microchips de la era espacial. Son casi invisibles, y aun así podemos rodear una manada de miles de vacas con un alambre casi invisible que nunca verías.

A los visitantes les dirías, “Cuidado con el alambre”. Caminarían hacia él y la electricidad les haría unas cosquillitas. 🙂

Es prácticamente invisible, pero es una fuerte barrera psicológica que las vacas aprenden. Y pueden ver mucho mejor que nosotros, saben que está ahí. De hecho, pueden ver todo alrededor de sus cabezas, excepto por treinta grados en el extremo trasero.

Esto nos permite reproducir este movimiento grupal que tuvieron durante eones hasta que surgió la tierra privada.

A esto le llamamos “captura de carbono por lignificación mediante conversión solar y asedio de herbívoros en masa”. 🙂

Al llegar la biomasa a este punto, la podamos con el herbívoro, y luego empieza a crecer. Cuando la hoja empieza a acumular cada vez más clorofila, el crecimiento se acelera más y más, de manera que, de un pasto infantil, pasamos a un pasto juvenil en un periodo aproximado de 20 días.

De este, pasamos a un pasto adolescente en unos diez días. De forma que este proceso se acelera y luego se ralentiza. Así que estamos usando al herbívoro, -en este caso, una vaca; podría ser una oveja, cabra, cualquier herbívoro- en su papel histórico, mediante cercado eléctrico de alta tecnología, a fin de aprovechar y estimular la producción de biomasa.

En resumidas cuentas, en Augusta Country, donde yo vivo, allí tras las montañas. La pastura promedio de producción de biomasa, si la secamos y pesamos, es por hectárea de pasto de 2.800 Kg al año.

En nuestra granja, en la cual regentamos desde hace casi 60 años, nunca hemos plantado una semilla, ni comprado fertilizante químico, y tenemos producciones por encima de 11.000 Kg por hectárea.

Todos sabemos de la tensión que hay entre ecología y economía. Que existe una batalla, y no podemos ser ambientalmente sensibles a menos que sacrifiquemos la economía. No podemos ser económicamente viables a menos que sacrifiquemos el ambiente.

Estoy aquí para presentarles la idea, como un hecho, de que en realidad podemos tener ambas. Lo que tenemos que hacer es administrar las cosas de forma distinta. La información que señala a la humilde vaca destructora del planeta señalan el aspecto equivocado como causante del problema.

El problema no es el herbívoro, este está haciendo lo que siempre ha hecho.

Un tanque portátil a doble tracción para fermentar chucrut, convirtiendo carbohidratos en carne y leche, alimentos muy nutritivos. Está haciendo exactamente lo que se supone que haga. Pero no está siendo manejada en la forma en que los hatos silvestres y los patrones migratorios se manejaban a donde se movían. Y abandonaban áreas por tiempo suficiente para que el forraje cumpliera este espléndido ciclo fisiológico de 50, 60, 70 días de expresión, para luego ser podado y cosechado en el tiempo adecuado.

De hecho, lo que pasa con la mayoría de las pasturas, es que el pasto ni siquiera llega al estado de “pasto juvenil”. Se mantiene muy, muy corto. Se poda veinte veces en una temporada, y sumas ese ciento de kilos de tiempo, y resulta en unos 2.800 Kg al año.

En cambio, nosotros permitimos que el forraje llegue hasta la etapa de “pasto viejo” a su expresión fisiológica completa al no permitir el acceso a él. Movemos las vacas todos los días a otro lugar mientras lo demás descansa y cumple con este rápido ciclo de acumulación.

Lo que esto significa es que triplicamos, cuadriplicamos e incluso quintuplicamos, la cantidad de forraje que puede producirse en un área dada. Ahora, la vaca arroja por atrás, 25 Kilos de cosas buenas todos los días (estiércol y orines).

Solo piensen en lo que sucede cuando incrementas de 4.000 Kg de estiércol y orina por hectárea, a 20.000 Kg de estiércol y orina por hectárea. De pronto se hace la magia y ya tienes capacidad de creación de un suelo fértil.

Así que aquí estamos, no solo cosechando mucho más, sino que estamos capturando mucho más carbono, estamos usando al herbívoro en su papel histórico, estamos honrando y respetando lo “vacuno” de la vaca.

Cuando alimentas al herbívoro cosas que le son ajenas como granos, y lo encierras en engordaderos, y haces todo tipo de profanaciones. Durante treinta años se han reído de nosotros por hacer esto.

Dijeron. “Muelan vacas muertas y denlas de comer a las vacas”. Y nos tildaron de ludítas y antiprogresistas, anticiencia.

“Vamos, sumate al programa, Salatin, ¿qué es ese asunto del pasto?”

Cuarenta años después, a nivel global ocurre esto; “¡UY!¡Tal vez no debimos hacer eso!” 🙂

No comprendo por qué seguimos dando a estos sofisticados agentes la libertad para decirnos qué comer y cómo comer. Entonces, el “qué tal si” de esto: ¡Solo imaginen!

Si todos nuestros vecinos hicieran esto en lugar de pastorear continuamente, colocando cincuenta vacas en cuarenta hectáreas dejándolas ahí todo el año, el pasto nunca supera la etapa de pañal o infantil. Y ahí se queda, sin poder arrancar. Aquí podemos usar muchas analogías, sin embargo, el punto es que el pasto nunca acelera. Y no puede porque, “¿Podrán dejar los pañales algún día?”. Es lo mismo con el forraje.

Pero si lo controlamos, de manera que los animales accedan solamente a un área pequeñita cada día, y creamos un patrón de mosaico, adivinen que, ahora tenemos topos y roedores; tenemos lugares de anidación para aves; tenemos una polinización continua en mosaico, de flores, tréboles, dientes de león que son para los polinizadores.

Hay todo un desarrollo de cosas bajo la superficie porque ahora tenemos esta biología. El suelo no se enfría porque tiene todo este mantillo que está transpirando y oxigenando. El ser vivo inhala el oxígeno que produjo esta planta, y exhala dióxido de carbono, que es lo que la planta necesita. ¿No es genial?

¿Qué tal si usted sirviera esta carne en lugar de la del campo de concentración? ¿Y si McDonald’s sirviera esto? ¿Tal vez si Burger King sirviera esto? ¿qué tal si usted comiera esto? ¿Y si yo lo comiera?

Como una manera afortunada de participar en la coreografía más sanadora, asombrosa y nutricional de la naturaleza.

Respetando lo vacuno de la vaca.

Usándola como un herbívoro en su papel histórico.

Ayudando a nutrir el planeta.

Gracias por permitirme su tiempo, para compartir con ustedes algo tan sencillo.

Traducción: Gustavo Ramírez

Revisión: Sebastian Betti

Fuente: Ganadería Regenerativa




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