Qué Son Los Abonos Verdes y Cuándo Utilizarlos.

Los abonos verdes son cultivos de cobertura tienen como finalidad devolver los nutrientes al suelo. Podríamos catalogar como un tipo de abono orgánico. Son todas las plantas que se cultivan o a las que se permite crecer con el fin de proteger, aportar y recuperar las condiciones físicas, químicas, biológicas y nutricionales del suelo.

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El empleo de abonos verdes es básico en la agricultura orgánica, ecológica o biológica. Clic para tuitear

La implementación de estos abonos se hace mediante la siembra de plantas generalmente leguminosas solas (vicia, lenteja negra, trébol, soya forrajera, mucuna y pueraria) o asociadas con cereales (avena forrajera, pasto gordura).

Estas plantas son cortadas en la época de floración e incorporadas al suelo principalmente para regular su contenido de nitrógeno y carbono, así como para mejorar sus propiedades físicas y biológicas.

También se puede recurrir a la siembra de crucíferas (mostaza, colza, nabo forrajero) cuyo principal interés radica en que son capaces de producir con rapidez una importante cantidad de materia seca. Se desarrollan y cubren el suelo en un período mucho más corto que las gramíneas o las leguminosas.

Esta práctica se conoce desde hace aproximadamente 3000 años.

En la actualidad la utilización de abonos verdes es una alternativa viable y ecológicamente racional para la práctica de una agricultura sana frente a la acelerada degradación de los suelos por efecto de tecnologías inadecuadas, así como a los daños ocasionados a su estructura por los fertilizantes sintéticos, los mismos que por su elevado costo se han vuelto además inaccesibles para gran parte de los agricultores.

Abonos verdes. Nódulos en Medicago
Nódulos en Medicago.

Beneficios De Los Abonos Verdes y Coberturas Vivas.

Aumento de la materia orgánica (MO) del suelo

Por su alto contenido de agua y su buena relación carbono/nitrógeno (C/N), entre el 20 y el 30 % de la materia seca de los abonos verdes permanece en el suelo como MO estable expuesta a una descomposición muy lenta.

El porcentaje restante que constituye la MO nutritiva se descompone rápidamente proporcionando nutrientes a las plantas. Las dos partes de MO (la nutritiva y la estable) son importantes para mantener un suelo productivo, fértil y con mejor textura y estructura.

Un abono verde no solo le entrega MO al suelo sino que también disminuye su pérdida. Una planta cobertora le proporciona sombra, regulando su temperatura y conservando el humus. En un suelo caliente el humus se descompone y se pierde más rápidamente.

Enriquecimiento del suelo con nutrientes disponibles.

Al descomponerse el abono verde libera sus nutrientes y los pone a disposición de los próximos cultivos. Este fenómeno se conoce como reciclaje y concentración de nutrientes.

La Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN) mediante la simbiosis entre las bacterias del género Rhizobium y las leguminosas representa sin duda una de las principales alternativas para el mejoramiento de la agricultura. Así, no se recurre a los fertilizantes nitrogenados sintéticos cuya acción es dañina para la actividad biológica del suelo.

En la atmósfera que rodea cada hectárea de la superficie terrestre hay alrededor de 80 000 toneladas de nitrógeno. Constituye la fuente de los compuestos nitrogenados del suelo.

Se ha calculado que en la atmósfera hay un total de 4,109 toneladas de dinitrógeno (N2) que es el gas que forma el 80 % del aire.

El nitrógeno se fija a través de la actividad de las bacterias Rhizobium sp. que viven en el suelo y forman nódulos en las raíces de las plantas leguminosas. Clic para tuitear

Existe una gran controversia en cuanto a la cantidad de nitrógeno que puede ser fijada por las leguminosas en el suelo pero se puede afirmar que el promedio anual por hectárea es de 140 kg N2/ha. Los sistemas Rhizobium-leguminosa para grano fijan entre 41 y 552 kg de N2/ha/año mientras que los Rhizobium-leguminosa forrajera fijan entre 62 y 897 kg de N2/ha/año.

La cantidad de nitrógeno disponible en el suelo determina en gran medida el rendimiento de los cultivos agrícolas. El nitrógeno es un componente de las moléculas de los aminoácidos que forman las proteínas vegetales. Es parte además de la clorofila por lo que es esencial para el funcionamiento de la fotosíntesis.

La deficiencia de este elemento se traduce en un menor desarrollo del follaje que presenta además un color verde pálido.

El suministro de nitrógeno como fertilizante químico a nivel mundial se estima en 65 millones de toneladas de N2 por año y la cantidad fijada en forma biológica entre 139 y 170 millones.

Para cada grupo de leguminosas existe una bacteria que vive en relación simbiótica es decir que beneficia tanto a las plantas como a las bacterias. La planta de energía a las bacterias en forma de azúcares y las bacterias le aportan nitrógeno para que crezca mejor en suelos pobres.

Así una planta leguminosa puede crecer bien aunque haya muy poco nitrógeno en el suelo. Al incorporar el abono verde, las hojas, tallos y nódulos se descomponen y el nitrógeno fijado vuelve a estar disponible para otros cultivos.

No cualquier Rhizobium forma nódulos en cualquier leguminosa.

El género Rhizobium se clasifica en especies o grupos de inoculación según las leguminosas que infecta. En la tabla 58 se presentan las principales leguminosas cultivadas y los correspondientes grupos de Rhizobium con los que deben ser inoculadas.

LeguminosasEspecies de Rhizobium
Medicago, Melilotus, TrigonellaR. meliloti
Trifolium sp.R. Trifolii
Vicia, Lathyrus, Lens, PisumR. leguminosarum
Phaseolus vulgarisR. leguminosarum biovar. phaseoli
Lupirus, OmithopusR. lupini
Glycine maxBradyrhizobium japonicum
Tabla 58. Leguminosas cultivadas y sus correspondientes especies de Rhizobium
Abonos verdes. Trifolium sp.
Germinados de trifolium sp.

Muchas de las especies leguminosas que se utilizan como abonos verdes o coberturas son responsables de la solubilización del fósforo (P) que se encuentra en el suelo en formas insolubles, propiciando su disponibilidad para ser absorbido por las raíces de las plantas.

Lucha contra la erosión del suelo fértil.

La cobertura que proporcionan los abonos verdes protege los suelos de la erosión provocada por el agua evitando el impacto directo de las gotas de lluvia y reduciendo el escurrimiento superficial.

Impide además la desagregación del suelo previniendo la formación de costras impermeables superficiales y protegiéndolo al mismo tiempo del efecto directo de los rayos solares y del viento.

Esta última ventaja es visible cuando los abonos verdes crecen en la época en que no hay cultivos y los vientos provocan la pérdida de suelo.

Mejora de la estructura del suelo.

Los abonos verdes mejoran la estructura del suelo favoreciendo la formación de agregados que son unas especies de bolitas que hacen que se torne poroso facilitando así la entrada de aire y de agua.

El suelo se vuelve más estable y resistente a las influencias de la erosión y el laboreo. La agregación de las partículas aumenta cada año a medida que se van incorporando los abonos verdes.

Se estima que una hectárea de abono verde puede incorporar al suelo entre 30 y 100 toneladas de material verde según su manejo y su desarrollo.

Lucha contra el crecimiento de hierbas indeseadas (arvenses)

Al utilizar los recursos necesarios para el crecimiento de las arvenses (luz solar, agua y nutrimentos), los abonos verdes compiten con estas y las suprimen. Estas hierbas no deseadas adaptadas a suelos pobres van desapareciendo poco a poco a medida que mejora la tierra.

Algunas especies de leguminosas utilizadas como abonos verdes o de cobertura producen sustancias alelopáticas capaces de repeler la presencia y el desarrollo de otras plantas agresivas y competidoras disminuyendo los costos que implica su control.

Las leguminosas forrajeras como la alfalfa y la vicia en la Sierra así como el siratro, la centrosema, la clitorea, la pueraria, la soya, etc. en la Costa, incluidas en agroecosistemas constituidos por frutales, palmáceas o sistemas silvopastoriles, permiten controlar las hierbas indeseadas y mejorar la calidad de los suelos.

Para ello deben realizarse cortes periódicos y dejar el material sobre el campo para que se forme una cobertura orgánica (mulch) que se incorporará más adelante al suelo mediante un proceso de compostaje en superficie aumentando así su base orgánica, incrementando su actividad microbiana y mejorando su fertilidad.

Disminución del ataque de plagas (insectos, ácaros, gasterópodos, patógenos y arvenses)

Si se usan los abonos verdes como parte de la rotación de cultivos se rompe el ciclo de vida de los insectos plaga y las enfermedades, disminuyendo así su ataque.

Algunas especies de abonos verdes, cuyas flores tienen néctar, atraen muchos insectos benéficos como crisopas (mariquitas) y otros depredadores.

Al incrementar la base orgánica del suelo, los abonos verdes propician el aumento de las poblaciones de microorganismos benéficos y con ello el control de insectos y patógenos estableciéndose un equilibrio biológico en beneficio de las especies cultivadas.

Los abonos verdes contribuyen además al establecimiento de la diversidad que es una de las condiciones de la agricultura orgánica.

Otros beneficios de los abonos verdes.

  • Sirven para perforar capas compactadas actuando como un arado biológico por el efecto de los densos sistemas radiculares.
  • Disminuyen el lavado de nutrientes (lixiviado) hacia capas más profundas.
  • Favorecen el crecimiento en espesor de la capa orgánica lo que mejora significativamente el suelo agrícola.
  • Conservan la humedad, mejoran la infiltración y la capacidad de almacenamiento del agua.
  • Ayudan a extraer minerales y agua de las capas profundas hacia la superficie.
  • Favorecen la formación de ácidos orgánicos que posibilitan la solubilización de los minerales en el suelo.
  • Mejoran la infiltración y el drenaje interno del agua.
  • Mejoran la estructura y la estabilidad del suelo.
  • Amortiguan los cambios bruscos de temperatura.
  • Mejoran la aireación y la porosidad del suelo.
  • Pueden ser utilizados para la alimentación animal en asociación con pasturas o como bancos de proteína.

Desventajas de los abonos verdes y coberturas vivas.

Pese a los múltiples beneficios que tienen los abonos verdes y las coberturas en los agroecosistemas, también existen algunas desventajas que hay que considerar para evitar un impacto negativo en la producción de cultivos. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • La presencia de densas poblaciones vegetales puede crear las condiciones adecuadas para albergar roedores.
  • En terrenos poco fértiles o degradados la mejora de las condiciones productivas suele tener un efecto retardado.
  • En terrenos con pendientes pronunciadas y en presencia de fuertes precipitaciones favorecen el deslizamiento de los suelos.

Siembra De Los Abonos Verdes.

Abonos verdes. Glycine max.
Glycine max

La siembra del abono verde es similar a la de cualquier otro cultivo. Requiere una preparación del suelo con arada y rastra a fin de mullir y ofrecer a las semillas un medio adecuado para germinar y crecer.

En la finca es recomendable establecer un plan de mejoramiento de suelos que permita sembrar e incorporar los abonos verdes por sectores a fin de no perder toda una temporada de cosechas.

Un sistema de producción hortícola diseñado en fajas permite rotar cultivos de hortalizas con abonos verdes.

Requisitos para las semillas.

Las semillas que se utilizarán para la siembra de abonos verdes deben reunir los siguientes requisitos:

  • Ser fáciles de conseguir, cosechar, guardar, reproducir y poder conservarse al menos por un año.
  • Ser de bajo costo.
  • No requerir insumos externos para su establecimiento y desarrollo.
  • Ser fáciles de sembrar y de manejar como cultivo solo o asociado.
  • Ser de rápido establecimiento, crecimiento y con elevada capacidad para cubrir el suelo.
  • Adaptarse fácilmente a las condiciones agroclimáticas de la región donde se van a establecer.
  • Tener la capacidad de cubrir el suelo completamente y controlar la vegetación competidora.
  • Tener un follaje abundante y suculento y la capacidad de producir gran cantidad de biomasa.
  • Ser una planta rústica que se adapte a suelos pobres.
  • Tener un fuerte sistema radicular que penetre hasta las capas profundas.
  • Dejar de crecer cuando baje la humedad del suelo pero ser capaces de sobrevivir en la estación seca.
  • Ofrecer otros beneficios como forrajes o leña.
  • Permitir la rotación con otros cultivos.

¿Cuándo Sembrar Los Abonos Verdes?

Los abonos verdes se pueden sembrar antes del cultivo principal, durante el cultivo principal y después del cultivo principal.

El momento de siembra depende de su finalidad. Si lo que se busca es un máximo de vegetación conviene sembrarlo en “día hoja” es decir a partir del segundo día de luna menguante hasta el quinto día de luna nueva.

Las leguminosas deben sembrarse en “día raíz” es decir a partir del cuarto día de luna creciente hasta el quinto día de luna llena para que produzcan muchos nódulos radiculares con nitrógeno.

Siembra de los abonos verdes antes del cultivo principal.

Se practica sobre todo en suelos pobres o en proceso de recuperación a fin de incrementar la MO. Es recomendable hacerlo en suelos que se van a destinar a la producción de hortalizas y flores.

La siembra se hace 3 a 4 meses antes de sembrar los cultivos principales y se entierra 3 a 4 semanas antes de implantarlos.

En la Sierra se pueden realizar mezclas de leguminosas y gramíneas como por ejemplo vicia-avena o lenteja negra-avena.

En sectores tropicales se pueden sembrar leguminosas solas como soya forrajera, mucuna, siratro, centrosema, Clitorea o pueraria.

Siembra de los abonos verdes durante el cultivo principal.

Es el caso de la siembra de leguminosas como trébol o vicia en cultivos de cereales. El abono verde se siembra intercalado con el cultivo principal y se entierra 3 a 4 meses después en los primeros centímetros de suelo para mejorar la capa fértil.

También se puede dejar el abono verde cortado sin enterrar para que se composte en la superficie. Este método se usa en la producción de frutales arbóreos (peras, manzanas, claudias, duraznos, cítricos) o arbustivos (mora, taxo, maracuyá, granadilla).

En sectores secos donde las especies arbóreas pueden experimentar una competencia por el agua, el abono verde se entierra a poca profundidad al principio de la estación seca. Si se lo deja en superficie también actuará como cobertura o mulch.

Siembra de los abonos verdes después del cultivo principal

Se siembra el abono verde inmediatamente después de realizada la cosecha. Si hay tiempo se puede sembrar una mezcla de leguminosas y gramíneas (avena-vicia o avena-lenteja negra).

Si la siembra es tardía se puede recurrir a las crucíferas que podrán alcanzar un desarrollo suficiente antes de que llegue el período de preparación de suelos para la siguiente siembra.

Las semillas de leguminosas deben tratarse con inoculantes específicos para promover las bacterias apropiadas que puedan fijar el nitrógeno atmosférico.

La presencia de bacterias nitrificantes se puede determinar observando los nódulos de las leguminosas que por lo general presentan un color rojizo o rosado por dentro.

Considerando que no hay inoculantes específicos para la mayoría de las leguminosas que se utilizan en la siembra de los abonos verdes existe la posibilidad de preparar uno de manera artesanal.

Elaboración de inoculante para leguminosas.

  • Dos meses antes de la siembra grande de abonos verdes preparar una cama similar a las que se utilizan para implementar almácigos. Esta cama debe ubicarse en un terreno aledaño al área donde se sembrarán los abonos verdes y abonarse generosamente con compost y humus de lombriz.
  • Sembrar en líneas la o las leguminosas que se van a utilizar como abonos verdes cuidando las densidades de siembra para facilitar que las plantas tengan un buen desarrollo. Proporcionar a este cultivo todos los cuidados necesarios.
  • Antes de sembrar los abonos verdes tomar entre 10 y 12 plantas de la leguminosa sembrada arrancándolas del suelo cuidadosamente para obtener sus nódulos.
  • Lavar los nódulos radiculares con agua limpia y fresca (sin clorinar) y licuarlos con 1 litro de agua a la que se agregarán 100 gramos de azúcar. El preparado obtenido constituye la fuente de inóculo.
  • A continuación, buscar un lugar fresco en la sombra ya que los rayos solares (ultravioletas) son letales para el rhizobio, regar la solución de nódulos (inóculo) sobre las semillas y mezclar bien. Encima de la semilla inoculada se puede espolvorear roca fosfórica finamente molida para obtener semillas peletizadas.
  • Dejar orear las semillas a la sombra y sembrar inmediatamente pues la Rhizobium presenta una alta tasa de mortalidad una vez que ha sido inoculado. El Laboratorio de Rhizobiología del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) recomienda la siembra 4 horas después de la inoculación de las semillas para lograr la introducción de un número suficiente de bacterias vivas en la tierra.
  • La solución artesanal de nódulos (inóculo) obtenida sirve para inocular 10 kg de semilla.

La cantidad de semilla por hectárea fluctúa entre 50 y 80 kg cuando se siembran leguminosas solas.

Cuando se siembra en asociación con cereales como la avena forrajera, se pueden utilizar las siguientes cantidades: 100 kg/ha de avena forrajera + 50–80 kg/ha leguminosa.

Abonos verdes. Trifolium sp.
Trifolium sp.

Incorporación De Los Abonos Verdes.

El abono verde logra su máximo contenido de nutrientes (especialmente de nitrógeno) y alcanza su máximo crecimiento cuando está en estado de floración (10 al 20 %) siendo este el momento en el que debe incorporarse al suelo.

La mejor época para cortar el abono verde y enterrarlo es con la luna descendente, es decir a partir del segundo día de menguante hasta el quinto día de luna nueva.

Antes de incorporarlo el abono debe cortarse para que haya una mayor superficie expuesta a los microorganismos que se encargarán de atacarlo para convertir sus nutrientes en materiales asimilables para los siguientes cultivos.

Dependiendo de la superficie sembrada, el corte del abono verde se puede hacer con machete o guadaña, con una rozadora o con una chapeadora. El material cortado debe mantenerse en la superficie por unos 5 a 8 días.

Después de ese tiempo se lo entierra ya sea en forma manual utilizando herramientas de labranza o con la ayuda de una rastra (destrabada) o un arado, procurando que el material no se introduzca más allá de los primeros 15 cm de suelo para que se descomponga más rápido pues si se entierra más se corre el riesgo de que se pudra.

El abono verde nunca se debe enterrar fresco pues esto provocaría una fermentación anaerobia de la que surgirían sustancias inhibidoras de las raíces, pérdidas por lixiviación y riesgos de ataque de pulgón.

Si las condiciones de humedad y temperatura son favorables, el abono verde se descompone en el suelo en 30 a 50 días. A partir de entonces se pueden realizar las labores previas a la siembra de los cultivos.

El abono verde también se puede dejar cortado sobre la superficie del suelo. El cultivo siguiente se siembra practicando agujeros entre la MO (labranza mínima).

De esta manera el abono se descompone lentamente mejorando la calidad del suelo y dotando a los cultivos de sus nutrientes. Es recomendable practicar la labranza mínima en suelos que ya hayan sido tratados con abonos verdes y otros abonos orgánicos durante algunos años.

Cantidad de abono verde fresco y de nitrógeno atmosférico (N2) que se incorpora al suelo.

Con el fin de saber cuánto abono verde que se va a incorporar al suelo, se debe cortar del campo al azar por lo menos 10 muestras de 1 m2 cada una, pesarlas y luego establecer un promedio y realizar la estimación de la superficie total. Este cálculo permitirá conocer la cantidad de biomasa producida.

La cantidad de nitrógeno que se va incorporar se puede conocer utilizando este mismo promedio de peso fresco/ha y multiplicándose por la constante referencia para cada leguminosa que aparece la tabla 59.

LeguminosasNombre científicoFactor de conversión
ViciaVicia villosa18
LentejaLens esculenta16
Chocho o larwiLupinus sp.12
HabaVicia faba13
AlfalfaMedicago sativa18
Trébol blancoTrifolium repens14
Trébol rojoTrifolium pratense14
ZarandajaDolichos lablad16
SoyaGlycine max16
Fréjol caupíVigna sinensis30
Fréjol de palo o guandulCajanus cajan14
CentrosemaCajanus cajan18
SiratroMacroptilium atropurpureum12
ClitoreaClitorea ternatea18
Tabla 59. Factores de conversión para calcular la FBN de algunos abonos verdes (leguminosas)(kg/ha)

Es recomendable que el corte del abono verde para estos cálculos se haga cuando el campo esté seco pues la humedad cambia el peso de las muestras y se distorsionan los estimados de biomasa y de nitrógeno.

Ejemplo: Después de haber muestreado un campo (1 ha) sembrado con vicia (Vicia  villosa), el peso promedio de abono verde es de 10 kg/m2. ¿Cuál es el peso total de abono verde fresco y cuál la cantidad total de nitrógeno a incorporarse al suelo?

Abono verde y su aporte en Nitrógeno

Así, el peso total del abono verde a incorporarse al suelo es de 100 t/ha y la cantidad de nitrógeno a incorporarse al suelo es de 180 kg/ha.

Algunas Especies De Leguminosas Recomendadas.

En la tabla 60 se muestran algunas especies leguminosas forrajeras que son de gran importancia para el manejo de varios cultivos perennes en condiciones del trópico y subtrópico, como frutales, café, cacao, palma africana, palmito, entre otros. Se incluye su carácter (cobertura, forraje) y los estimados de biomasa que producen por unidad de superficie.

LeguminosasAltura mínima de plantaHábito de crecimientoUtilización principal/secundariaRendimiento en materia verde (t/ha)Cantidad de semilla siembra (kg/ha)
Desmodio (Desmodium ovalifolium)SubarbustivoCobertura/forraje35-404
Glycine (Neonotonia wightii)RastreroForraje/cobertura35-404
Calopogonio (Calopogonium mucunoides)TrepadorCobertura/forraje35-404
Fréjol de puerco (Canavalia ensiformis)0.70ErectoCobertura/forraje35-4030
Maní forrajero (Arachis pintoi)0.60RastreroForraje/cobertura40-4510
Kudkú (Pueraria phaseoloides)0.80Rastrero/trepadorCobertura/forraje35-404
Mucuna ceniza (Stizolobium niveum)Rastrero/trepadorCobertura/forraje35-4030
Mucuna enana (Stizolobium deeringianum)Rastrero/trepadorForraje/cobertura25-3030
Mucuna negra (Stizolobium aterrimum)Rastrero/trepadorCobertura/forraje35-4030
Centrosema (Centrosema pubescens)0.80RastreroCobertura/forraje40-453
Clitorea (Clitorea tematea)0.60ErectoCobertura/forraje45-402.5
Siratro (Macroptilium atropurpureum)0.60RastreroCobertura/forraje45-404
Tabla 50. Especies de leguminosas recomendadas para cobertura y abono verde en condiciones de trópico y subtrópico

Fuente: Ministerio de agricultura, ganadería, acuacultura y Pesca del Ecuador

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