Mulching

Qué es el mulching o acolchado de suelo.

El “mulching o mulch” o acolchado del suelo en la horticultura tradicional se la define como una capa de origen vegetal que puede ser conformada por musgos, turbas, estiércol vegetal, agujas de pino, hojarasca, o cualquier material similar que se recoge en tamaño uniforme de la superficie del suelo, debajo de los árboles.

Al mismo se le puede agregar grava (piedras de diferente tamaño), perlita (mineral formado por pequeñas esferas blancas), plásticos (telgopor o poliestireno expandido) u otros materiales que permitan una buena circulación del aire, del agua y de los nutrientes.

Objetivos de realizar mulching.

Entre los objetivos de aplicar el “mulching o mulch” se citan:

  • Prevenir el crecimiento de malezas.
  • Conservar la humedad en el suelo.
  • Refrescar la superficie del suelo y estabilizar su temperatura.
  • Reducir el levantamiento de raíces.
  • Agregar materia orgánica al suelo, si los materiales del “mulch” son orgánicos en su naturaleza.
  • Reducir la erosión del suelo en pendientes.
  • Resguardar la limpieza de frutos, de flores e instalaciones.
  • Mejorar la estética de un paisaje y agregar valores a sus características.

Efectos del acolchado o “mulching” orgánico en el suelo.

El “mulch” orgánico, derivados de material de origen vegetal, se descompondrá con el tiempo y enriquecerá y mejorará el suelo. Esto da lugar a la aireación creciente de los suelos pesados o arcillosos y mejoran el movimiento del agua.

A su vez, mejora y estabiliza la estructura del suelo (arreglo de las partículas del suelo) reduciendo el impacto de la lluvia, del peso (tránsito sobre el suelo) y de los cultivos, especialmente cuando está húmedo. En el corto tiempo, la compactación del suelo se reduce.

El pH (acidez o alcalinidad) del suelo se puede cambiar, dependiendo del “mulching” seleccionado.

Por ejemplo, la mayoría de los estiércoles vegetales serán levemente alcalinos (el pH mayor de 7) y excelentes para el uso en regiones de suelos ácidos, mientras que el uso continuo de materiales verdes, frescos como, vicia, alfalfa u otros como agujas y corteza de pino, musgo, o directamente turba, aumentarán la acidez.

El “mulch” aporta minerales esenciales para el crecimiento vegetal, pero no se debe considerar como un sustituto para el fertilizante. Clic para tuitear

De hecho, los materiales tales como paja, virutas de madera y el aserrín, tienen alto carbono en relación con su aporte en nitrógeno; y, por lo tanto, este elemento debe ser agregado al suelo junto con el “mulch”.

Los microorganismos requieren nitrógeno para multiplicarse y sobrevivir, lo tomarán del “mulch” o del fertilizante, si no hay provisión de nitrógeno adicional es probable que los cultivos acusen su déficit.

Cuándo usar el  “mulching o mulch”.

Se lo aplica generalmente en capas luego del invierno, dependiendo de la textura del suelo, la temperatura y otras condiciones ambientales.

El “mulch” agregado demasiado temprano puede retrasar el secado del suelo y el crecimiento subsecuente de la raíz, que es dependiente de la suficiente aireación (contenido en oxígeno en suelo) y la temperatura, razonablemente alta, en su zona de influencia.

En estaciones de precipitación muy alta y/o de temperaturas frescas, el “mulch” se debe retrasar hasta fines de diciembre o enero. Un segundo uso de él se hace a menudo en otoño.

Para las huertas establecidas, el momento de uso del “mulch” puede no ser tan importante como en las nuevas.  El espesor del “mulch”, depende del material seleccionado.

Generalmente, es de 5 a 8 cm, en esta profundidad, la mayoría de los “mulch” cumplirán sus objetivos primarios de control de malezas, la conservación de la humedad del suelo y de la modificación de su temperatura.

El “mulch” de menos de 5 cm puede no satisfacer los objetivos principales.

Sin embargo, si se lo aplica en espesores de más de 10 cm, todavía recomendados por algunos, pueden conducir a problemas serios para los cultivos.

Un “mulch” demasiado grueso puede reducir o eliminar el proceso de secado y conducir al suelo a condiciones de saturación, particularmente durante estaciones húmedas o en suelos pesados.

También un exceso de “mulch”, particularmente aplicado contra el tallo de las plantas, contribuye a mojarlo constantemente y crea las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades.

En terrenos amplios, las capas pesadas adicionales del “mulch” en otoño son a menudo un buen sitio para que los roedores proliferen.

Materiales recomendados para el “mulching”.

Inorgánicos o fabricados.

Papel de aluminio.

Su utilidad se limita a cultivos arbóreos o arbustos con problemas de áfidos (pulgones) en los tallos, al aumentar la luminosidad repelen su instalación y ataque.

Su aplicación puede reducirlos significativamente, pero es un material caro para su uso extensivo en la huerta familiar.

Se lo menciona para que conociendo tal alternativa algún horticultor pueda utilizarlo en la protección de sus frutales u hortalizas de muy alto valor económico o afectivo.

Polietileno negro.

Muy utilizado y apto para la producción hortícola, indispensable en determinados cultivos comerciales, frutilla, por ejemplo.

Tiene algún problema porque el aire no puede penetrar la película de polietileno, los suelos quedan demasiado mojados y pueden desarrollarse algunas enfermedades.

  • Manta térmica o o “pao pao”. Material relativamente nuevo en el mercado, es un sintético (fibras de polipropileno no tejido), algunas ennegrecidas para mayor resistencia a la luz solar.
  • Piedra, virutas, guijarros, grava. Disponible en muchos tamaños y colores, estos materiales son utilizados alrededor de huertas e invernaderos para evitar la proliferación de gramillas (Xinodon sp). Tienen además función decorativa y de tránsito, no ofrecen valor como productos de descomposición en el suelo, al igual que cualquier “mulch” inorgánico. Son materiales poco utilizados, salvo en instalaciones para exhibición y venta de productos donde se destacan por su resistencia al fuego.

Orgánicos.

Históricamente, el abono, o guano, ha estado disponible en importantes cantidades en corrales de chacras, tambos, chiveros, etc.

Particularmente en los últimos ha sido objeto de su comercialización, en el oeste de La Pampa, a productores mendocinos. Se incluyen entre éstos al abono de vacas, caballos, ovejas, cabras y aves de corral.

Los abonos se secan y se destinan para el suelo que enmienda, cubriéndolos así con “mulch”, que en este caso cumple principalmente propósitos fertilizantes.

Las semillas de malezas, muchas veces se introducen con estos guanos.

Otra fuente de abono puede ser los lodos municipales provenientes de plantas de tratamientos de efluentes cloacales. Estos productos, muy novedosos en Argentina, son objeto de comercialización en numerosos países.

Actualmente no se recomienda su uso en huertas, particularmente las familiares, porque no son materiales controlados, ni homologados, por lo que sus relaciones carbono-nitrógeno pueden ser inadecuadas y hasta podrían ingresar enfermedades humanas o animales.

Similar criterio correspondería al considerar distintos subproductos de la industria alimenticia, aunque en este caso materiales originados en industrias locales, con procedimientos conocidos por ser libres de contaminantes, pueden ser usados como “mulch” y, mejor aún, en el aporte orgánico al “compost” familiar.

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