Rehabilitación de suelos

Rehabilitación de suelos degradados por actividades humanas y naturales.

La degradación de los suelos por el factor humano -sabiendo que vivimos en una sociedad altamente consumista y que, por suerte, hoy en día está tomando conciencia de ello- avanza a pasos agigantados.

Esto es debido principalmente a una conciencia y sistema social altamente egoísta y no respetuoso con el medio ambiente.

Nos damos cuenta que nos bombardean con mensajes catastróficos casi todos los días. Ya sea por la caja tonta o por la pantalla inteligente.

¿Quién podría predecir que el fin del mundo podría venir por el consumo y la basura generada?

Por suerte en España tuvimos a un señor naturalista llamado Félix Samuel Rodríguez de la Fuente que antaño, tenia un programa de tv (El hombre y la Tierra) relacionado con la naturaleza. Este señor ya se vio venir lo que iba a pasar hace décadas y seguramente tomó conciencia de ello.

Además de este gran naturalista, hay muchos señores que han basado su vida en la observación de la naturaleza y su investigación. Descubriendo técnicas e inventos de gran relevancia para una sociedad más respetuosa con el medio.

Por decisiones por mantener el sistema establecido -Capitalismo-, no han visto la luz; si investigan un poco, han desaparecido de la faz de la tierra por motivos altamente dudosos.

Ni siquiera en las universidades, ni en el medio estrella; que es la televisión, se ha oído hablar de ellos. Por suerte, tenemos Internet para buscar sus publicaciones.

Después de esta breve reflexión, os vamos a comentar los tipos de suelos degradados que nos podemos encontrar por la actividad humana y la natural; y sus posibles soluciones regenerativas con ayuda de técnicas de descontaminación de suelos y especies arbóreas.

Suelos degradados por minería y actividades industriales [Suelos contaminados]

Las actividades mineras dejan tierras fuertemente excavadas y compactadas, con riesgo de derrumbes, con severas deficiencias químicas, pH extremos, pérdida de estructura y restos de desechos metálicos tóxicos. (1)

Para rehabilitar estos suelos se necesitan tanto medidas mecánicas como biológicas, entre estas últimas se han ensayado plantaciones de árboles fijadores de nitrógeno (AFN) (2) con distintos resultados o limitaciones.

En estos suelos de desechos mineros, la acidez es un factor muy importante que afecta negativamente la nodulación de plantas fijadoras de nitrógeno (3).

Este problema puede resolverse aplicando enmiendas para mejorar el crecimiento de los árboles, por ejemplo, el agregado de calcio (encalado) corrige los bajos valores de pH y atenúa la toxicidad causada por metales pesados (4).

En la rehabilitación de minas de níquel en las islas de Nueva Caledonia (Pacífico sur), sobre un sustrato infértil (deficiente en fósforo, potasio y nitrógeno) y con presencia de metales tóxicos, se plantaron con éxito árboles fijadores nativos de rápido crecimiento como Acacia spirorbis y Casuarina collina en los bordes de las minas, así como la especie endémica de crecimiento lento Gymnostoma deplancheanum en las zonas llanas (5).

Se han utilizado acacias en la rehabilitación de minas de bauxita en Australia, contribuyendo a un rápido desarrollo de una capa de hojarasca sobre el suelo (6).

La revegetación de minas de hierro del estado de Minas Gerais (Brasil) ha incluido las especies fijadoras Acacia holosericea, Acacia mangium, Bauhinia variegata, Caesalpinia peltophoroides, Cajanus cajan, Enterolobium contortisiliquum (timbó, pacará) y Leucaena leucocephala (7).

En un experimento de 13 meses de reforestación de minas de bauxita en el estado brasileño de Pará (Franco et al., 1995) se usaron 9 especies de AFN nodulados (Acacia angustissima, Acacia holosericea, Acacia mangium, Albizia guachapele, Albizia saman, Clitoria fairchildiana, Enterolobium contortisiliquum, Sclerolobium paniculatum y Stryphnodendron adstringens) así como leguminosas no noduladas y árboles no fijadores.

Se fertilizó con potasio y fósforo, se agregó estiércol de ganado a la mitad de los tratamientos y se inoculó con endomicorrizas. El estiércol mejoró el crecimiento de todos los árboles, pero este efecto fue menos importante en los AFN que en los no-fijadores. Las acacias y albizias crecieron mas sin el agregado de abono orgánico y la especie A. mangium fue la que mostró mayor crecimiento aún con agregado de abono.

Estos resultados sugieren que el éxito de la plantación depende de la enmienda que se realiza según la especie vegetal en cuestión.

Otras especies útiles en la revegetación de minas abandonadas y tierras arruinadas por actividades mineras son Acacia auriculiformis, Albizia lebbeck, Alnus spp., Casuarina spp., Elaeagnus angustifolia (olivo de Bohemia), Hippophae rhamnoides, Mimosa himalayana, Pongamia pinnata y Robinia pseudoacacia (8).

En profundas excavaciones para extracción de piedra caliza en Mombasa, Kenia, fueron plantadas exitosamente Casuarina cunninghamiana (roble australiano), Casuarina equisetifolia, Casuarina glauca, Prosopis juliflora, Prosopis pallida y Leucaena leucocephala.

La descomposición de la hojarasca de C. equisetifolia tras 20 años permitió el desarrollo de una delgada capa de suelo húmico que favoreció la formación de un ecosistema completamente nuevo (9).

Muchos AFN se muestran resistentes a la contaminación y son recomendados en sitios industrializados. Acacias y casuarinas se usan con éxito para revegetar tierras afectadas por emisiones de flúor en Tasmania  (10). Casuarina equisetifolia tolera la contaminación causada por automóviles mejor que otras especies ornamentales (11).

Muchas especies de alisos como Alnus glutinosa (aliso negro), A. incana (aliso gris), A. rubra (aliso rojo) y A. viridis (aliso verde) pueden resistir suelos con pH extremos (12).

Las especies Alnus glutinosa, Discaria americana, Elaeagnus angustifolia, Hippophae rhamnoides y Robinia pseudoacacia son tolerantes a contaminantes del suelo como boro, hierro, cadmio, plomo y zinc, así como a pH extremos (13).

Respecto a la tolerancia frente a contaminantes del aire no existen hasta ahora resultados contundentes, reportándose en Alnus glutinosa casos tanto de resistencia como de sensibilidad al dióxido de azufre y otros contaminantes del aire, así como diferencias debidas a la variabilidad genética de las especies (14).

En zonas áridas y semiáridas algunos AFN admiten el riego con efluentes domésticos o industriales; en esos casos se han utilizado con éxito casuarinas (15)., Acacia nilotica (16). y Geoffroea decorticans (chañar) (17).

Estabilización de laderas de alta pendiente.

Los terrenos de laderas con altas pendientes (más del 20%) son muy fáciles de erosionar por la lluvia, al disminuir la velocidad de infiltración del agua en el suelo y aumentar el escurrimiento superficial (18).

La deforestación es la principal causa de erosión en laderas de ambientes húmedos (19). Esta situación puede originar deslizamientos de tierra en estaciones de intensas lluvias.

Acacia mearnsii (acacia del centenario) y Alnus joruliensis (aliso del cerro) son especies efectivas para prevenir la erosión en laderas (20).

En los cultivos «en callejón» aplicados en laderas (21). el principal objetivo es la conservación del suelo mientras que el cultivo en sí tiene la finalidad de cubrir las necesidades de subsistencia. (22)

En estos casos se eligen especies que retoñen rápido después de podas repetidas. Los árboles se plantan en filas paralelas a las curvas de nivel, luego las hojas cortadas se usan como abono verde para el cultivo o como forraje para ganado y los restos se dejan junto al árbol para consolidar la barrera y controlar el escurrimiento.

En Filipinas el sistema SALT permitió desarrollar exitosamente cultivos permanentes entre filas de Desmodium rensonii, Erythrina fusca, Flemingia macrophylla, Gliricidia sepium y Leucaena leucocephala (23).

Laderas severamente erosionadas de Sri Lanka se intentan recuperar con sistemas silvopastoriles basados en Desmodium rensonni, Erythrina variegata y Gliricidia sepium, que producen un forraje de buena calidad y con mayor contenido de nitrógeno en hoja que los árboles no fijadores (24).

La construcción de pozos y zanjas constituyen otros sistemas usados en laderas, reteniendo agua y facilitando la posterior rehabilitación del sitio con árboles; son muy usadas las “media lunas” (pozos en forma de cuarto creciente) en el sur de Bolivia (25). y las zanjas en forma de “V” en India (26).

Estabilización de dunas, médanos y terrenos costeros.

Las dunas de arena y los terrenos costeros en general suelen ser inestables y poco resistentes frente a la erosión por el agua y por el viento.

Las especies de árboles aptas para la fijación de terrenos arenosos (dunas y médanos) deben ser resistentes a la sequía, al viento y a la salinidad, así como tener un sistema radicular que proporcione un firme anclaje al suelo.

Las hifas de micorrizas asociadas a estos árboles mantienen unidas las partículas de arena, ayudando a la estabilización de dunas y suelos arenosos (27).

Las casuarinas son ideales para la estabilización de dunas costeras debido a su intrincado sistema radicular y a la también intrincada capa de hojarasca que origina (28).

Las casuarinas se introdujeron para controlar dunas de arena costeras en Australia, China, Egipto, India, México, Senegal, Túnez y Yemen (29).

Sin embargo, no todas las especies son igualmente apropiadas. C. cunninghamiana no es apta para fijar dunas costeras debido a su intolerancia a las sales (30) en cambio fue exitosamente introducida en Argentina para la estabilización de terrenos costeros en el delta del Río de la Plata y su protección contra la erosión por oleaje (31).

En la costa meridional de China desde 1954 se plantaron un millón de casuarinas (principalmente C. equisetifolia) en forma de una cortina de 3.000 km. de largo por 0,5-5 km. de ancho.

Con esta plantación se controló el desplazamiento de dunas de arena que amenazaban enterrar tierras arables y se protegieron las poblaciones costeras de los vientos del mar (32).

Las especies Acacia senegal, Acacia tortilis, Albizia lebbeck, Dichrostachys cinerea, Prosopis alba (algarrobo blanco), Prosopis chilensis, Prosopis cineraria y Prosopis juliflora se usan en la fijación de dunas en regiones áridas (33).

En la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires se logró una efectiva estabilización de las dunas costeras en los primeros 50 metros desde la costa mediante un sistema múltiple que incluía barreras inertes hechas con ramas cortadas, una cobertura herbácea y finalmente la forestación con coníferas y leguminosas, entre las últimas se usó Acacia longifolia (acacia trinervis) (34).

Para la protección del “camino de la esperanza” en Mauritania contra el movimiento de dunas vivas fueron eficaces las especies Parkinsonia aculeata y Prosopis juliflora en los sectores con más de 100 milímetros de lluvia por año, donde crecieron bien sin riego alguno y constituyeron luego un beneficio socioeconómico para los pobladores (35).

En ese caso de Mauritania el establecimiento forestal era difícil debido al excesivo secado del suelo superficial, a la exhumación de plantines por el viento, al enterramiento de plantines por movimiento de las dunas y a la abrasión de las raíces por los granos de arena; estos problemas se evitaron plantando plantines grandes y a bastante profundidad.

Otras especies usadas en dunas de arena y terrenos costeros son Acacia holosericea, Acacia saligna, Alnus spp., Comptonia spp., Dychrostachys cinerea, Erythrina indica, Erythrina variegata, Faidherbia albida (acacia albida), Hippophae rhamnoides, Leucaena leucocephala, Myrica faya, Parkinsonia aculeata, Pongamia pinnata, Robinia pseudoacacia y Sesbania sesban (36).

Los huracanes y las tempestades tropicales suelen provocar lluvias torrenciales con fuerte oleaje, aerosoles salinos y vientos sostenidos de más de 100 km/h que producen masiva defoliación de la vegetación, y erosión y salinización de los suelos costeros (37).

El paso del huracán Hugo por Puerto Rico en Septiembre de 1989 permitió estudiar sus efectos sobre la vegetación costera, observándose tres días después una gran defoliación en algunas especies de Gliricidia, Leucaena y Sesbania; en cambio Acacia auriculiformis, Casuarina equisetifolia y Leucaena leucocephala mostraron una alta supervivencia tras tres semanas, sugiriendo que al ser plantas nativas de los suelos costeros resultan más resistentes al viento y a la salinidad (38).

Rehabilitación de suelos degradados por actividades humanas y naturales – PDF

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Última actualización: 19 febrero, 2020 6:31 pm

Enlaces relacionados con la rehabilitación de suelo

Fuentes bibliográficas.

  1. (Wheeler & Miller, 1990).
  2. (Dagar, 1998)
  3. (Hussein Zahran, 1999).
  4. (Hensley & Carpenter, 1984; Wheeler & Miller, 1990).
  5. (Sarrailh & Ayrault, 2001).
  6. (Gardner, 2001).
  7. (Griffith & Toy, 2001).
  8. (Dagar, 1998; Dawson, 1986; Keresztesi, 1988; Powell, 1996; Roshetko & Gutteridge, 1996).
  9. (Wood, 1987).
  10. (Diem & Dommergues, 1990).
  11. (Diem & Dommergues, 1990).
  12. (Wheeler & Miller, 1990).
  13. (Bencat, 1993; Cusato, com. pers., 2002; Wheeler & Miller, 1990;).
  14. (Wheeler & Miller, 1990).
  15. (Diem & Dommergues, 1990; Ramirez-Saad & Valdes, 1989).
  16. (Roshetko & Gutteridge, 1996).
  17. (Becker & Saunders, 1983).
  18. (Lal, 1997).
  19. (FAO et al., 1994).
  20. (Dawson, 1986; Powell, 1996).
  21. (Slope Agricultural Land TechnologySALT).
  22. (Montagnini, 1992).
  23. (Ejército, 1998).
  24. (Parera, 1998).
  25. (FAO, 1994)
  26. (Thind et al., 1998).
  27. (Diem & Dommergues, 1990).
  28. (Dawson, 1986; Diem & Dommergues, 1990).
  29. (Dawson, 1986; Diem & Sommergues, 1990; Valdes, 2000).
  30. (Diem & Dommergues, 1990).
  31. (Dawson, 1986).
  32. (Dawson, 1986; 1990; Diem & Dommergues, 1990).
  33. (Dagar, 1998; Roshetko & Gutteridge, 1996).
  34. (Michelena & Mon, 1987).
  35. (Jensen & Hajej, 2001).
  36. (Brewbaker et al., 1983; Dagar, 1998; Dawson, 1986; Keresztesi, 1988; Parrota, 1990; Roshetko & Gutteridge, 1996; Wheeler & Miller, 1990).
  37. (CEPAL, 1990).
  38. (Parrotta, 1990).

Fuentes digitales.

  • WIKIPEDIA
  • Revista de la Facultad de Agronomía, La Plata
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