Microorganismos eficaces autóctonos

Microorganismos eficaces autóctonos (EMA)

Microorganismos eficaces autóctonos (EMA) o Efficient Microorganisms (EM por sus siglas en inglés), es una tecnología que fue desarrollada por Teruo Higa, profesor de horticultura de la Universidad de Ryukyus en Okinawa, Japón. A comienzos de los años 1960 el profesor Higa comenzó a buscar una alternativa que reemplaza los fertilizantes y plaguicidas sintéticos y en los últimos años ha explorado su uso en procesos de compostaje, tratamiento de aguas residuales, ganadería y en la limpieza del hogar (Higa 1993).

Los EMA están compuestos principalmente por bacterias fotosintéticas o fototrópicas (Rhodopseudomonas spp.), bacterias ácido-lácticas (Lactobacillus spp.) y levaduras (Saccharomyces spp.)

Estudiando las funciones individuales de diferentes microorganismos, Higa encontró que el éxito de su efecto potenciador estaba en su mezcla. Los EMA trabajan en sinergia ya que la suma de sus 3 componentes tiene mayor efecto que cada uno por separado.

Se trata de biopreparados que contienen varios tipos de microorganismos con funciones diferentes en la naturaleza como bacterias ácido-lácticas, levaduras, actinomicetos, hongos filamentados y bacterias fotosintéticas que se obtienen en los ecosistemas locales y que coexisten a través de mecanismos especiales en un medio líquido.

La utilización de microorganismos benéficos para activar biológicamente los suelos que han sido degradados por un uso y manejo inadecuados (mecanización, aplicación de fertilizantes y biocidas de síntesis) está tomando fuerza a nivel mundial.

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Investigaciones recientes confirman la importancia de incluir el uso de preparados a base de agentes microbiológicos en la producción agrícola y pecuaria.

Las enzimas, las sustancias bioactivas, los aminoácidos, los ácidos nucleicos, etc. producidos por las diversas especies de microorganismos ejercen directa o indirectamente una influencia positiva en el crecimiento de la planta.

Aspectos positivos del uso de microorganismos autóctonos en las prácticas agrícolas.

  1. Aumentan el rendimiento y la calidad de la producción agrícola.
  2. Promueven una mayor germinación, floración y fructificación de los cultivos acelerando también la maduración de los frutos.
  3. Reducen los daños fisiológicos de las plantas.
  4. Permiten un uso eficaz de nutrientes procedentes del suelo reduciendo la aplicación de abonos y fertilizantes.
  5. Favorecen el uso eficaz de la materia orgánica (MO) —materia verde— no descompuesta.
  6. Aumentan la capacidad fotosintética de las plantas.
  7. Reducen los daños causados por los monocultivos.
  8. Reducen los daños causados por las plagas (insectos, ácaros, nematodos y patógenos).
  9. Aumentan la absorción de nutrimentos del suelo.
  10. Incrementan y protegen el sistema radicular.
  11. Controlan los microorganismos patógenos a nivel del suelo y del follaje. En la tabla 68 se presenta el contenido de los EMA.

Funciones específicas de los microorganismos autóctonos (EMA)

Bacterias ácido-lácticas.

Las bacterias ácido-lácticas transforman en ácido láctico los azúcares producidos por las bacterias fotosintéticas así como las levaduras y azúcares de los vegetales. En condiciones anaeróbicas descomponen las proteínas en aminoácidos.

También tienen una importante capacidad bactericida en especial en el control de la reproducción de microorganismos nocivos y en el proceso de descomposición de la materia orgánica (MO).

El ácido láctico tiene una acción esterilizante en el suelo, que puede suprimir microorganismos nocivos y reducir la velocidad de descomposición de agregados orgánicos.

Estas bacterias solubilizan la materia orgánica de difícil descomposición como la lignina y la celulosa, y eliminan varios de los efectos nocivos causados por la materia orgánica no descompuesta. Al mismo tiempo ejecutan el importante trabajo de descomposición fermentativa de la materia orgánica.

Los efectos acidificantes del ácido láctico también ayudan a solubilizar minerales como la cal y la roca fosfórica incrementando así la disponibilidad de nutrimentos para las plantas de cultivo y también para otros EM presentes en el inoculado de microorganismos autóctonos.

El ácido láctico suprime el crecimiento y la actividad del Fusarium spp. que es un hongo patógeno de gran poder destructivo para las plantas, que actúa frecuentemente en especial en monocultivos.

Un microorganismo de este grupo (lactobacilo) se encuentra en el yogur, bebida láctea que viene siendo usada desde tiempos antiguos.

Levaduras.

Las levaduras usan la energía fermentativa y como materia prima las sustancias segregadas por las raíces de las plantas, los aminoácidos y los azúcares producidos por las bacterias fotosintéticas y la materia orgánica existente en el suelo.

Sintetizan las sustancias útiles para las plantas, en especial las bioactivas (vitaminas, hormonas y enzimas).

Activan la raíz y la división celular.

Las levaduras producen sustancias necesarias para la reproducción de otros microorganismos eficaces (bacterias lácticas y actinomicetos).

Actinomicetos.

Los actinomicetos son microorganismos morfológicamente intermedios entre las bacterias y los hongos, que aprovechan los aminoácidos producidos por las bacterias fotosintéticas y producen sustancias antimicrobianas.

Estas sustancias son capaces de controlar los microorganismos patógenos y la reproducción anticipada de sustancias que son requeridas por hongos y bacterias patógenas, provocando un ambiente favorable para la reproducción de otros microorganismos útiles.

Los actinomicetos y las bacterias fotosintéticas coexisten en el cultivo líquido de microorganismos autóctonos así como después de ser inoculados al suelo.

Manuel. B Suquilanda Valdivieso

Esta relación es mutuamente benéfica y proporciona un fuerte vínculo ecológico. Los actinomicetos también benefician directamente el crecimiento y la actividad de Azotobacter (bacterias libres fijadoras de nitrógeno o BFN) y de micorrizas vesículo-arbusculares (MVA).

Hongos filamentados.

Este grupo de agentes coexiste con otros microorganismos y es especialmente eficaz en el aumento de ésteres dentro del suelo.

Por su gran capacidad de formación de alcohol y ácidos orgánicos, previene el ataque de larvas y otros insectos dañinos observándose también un importante efecto en la disipación de malos olores.

Los hongos filamentados que están presentes en los microorganismos autóctonos, son los mismos que se encuentran en la producción de alimentos fermentados.

Bacterias fotosintéticas.

Las bacterias fotosintéticas son microorganismos autotróficos que tienen como fuente de energía la luz y el calor recibidos por el suelo. Sus alimentos son las secreciones que salen por las raíces de las plantas, la materia orgánica y los gases nocivos (sulfato de hidrógeno, etc.).

Las bacterias fotosintéticas pueden fijar nitrógeno atmosférico y bióxido de carbono en moléculas orgánicas como aminoácidos y carbohidratos respectivamente. Sintetizan aminoácidos, ácidos nucleicos, sustancias bioactivas (vitaminas y hormonas) y azúcares.

Al ser absorbidas por las plantas se convierten en sustratos utilizados por otros microorganismos. La fijación y la reproducción de las bacterias fotosintéticas en el suelo estimulan a otros microorganismos.

Los compuestos nitrogenados (aminoácidos) que son segregados por las bacterias fotosintéticas aumentan las micorrizas (raicillas y pelos absorbentes).

Las bacterias fotosintéticas también hacen simbiosis con una especie fijadora de nitrógeno (Azotobacter) activando su capacidad de fijación de este elemento.

Es importante recalcar que las bacterias fotosintéticas llevan a cabo una fotosíntesis anaeróbica incompleta lo que tiene como efecto que la planta genere nutrimentos, carbohidratos y aminoácidos sin necesidad de activar el proceso con luminosidad solar.

Esto permite que la planta intensifique sus procesos completos durante las 24 horas del día. Se puede afirmar entonces que los microorganismos autóctonos tienen la capacidad de cambiar el equilibrio microbiológico del suelo para favorecer el crecimiento, el rendimiento y la protección de las plantas de cultivo.

La presencia y la actividad de los microorganismos autóctonos pueden suprimir microorganismos patógenos indeseables, proceso que se denomina exclusión competitiva o dominación absoluta.

Además los microorganismos autóctonos permiten el incremento de la población de microorganismos efectivos y benéficos aumentando directamente el potencial nutricional de la planta así como la reconversión de la materia orgánica en el suelo.

Se ha demostrado que aplicaciones de EMA al follaje han favorecido su aumento hasta en un 22 %, lo que incide en un mejoramiento de la nutrición de la planta.

Cómo hacer microorganismos eficaces autóctonos.

Los microorganismos autóctonos así como otros seres vivos se encuentran en el ambiente en sitios sanos que no han sido muy intervenidos por el hombre, agredidos con fuego o tratados con biocidas. Su captura y propagación se puede llevar a cabo de manera artesanal siguiendo paso a paso, el procedimiento que se describe a continuación.

Materiales para la captura de los Microorganismos eficaces autóctonos.

Para la captura de los microorganismos autóctonos se deben elaborar previamente los “capturadores” que son pequeños recipientes donde se coloca un sustrato compuesto por arroz cocido, melaza, miel de caña o de panela, harina de pescado o caldo blanco de carne (proteína hidrolizada).

En la elaboración de un capturador se requieren los siguientes materiales:

  • 1 recipiente de plástico no transparente, de boca ancha y que tenga una capacidad de 1 litro (tarrina).
  • 120 gramos de arroz cocido con sal pero sin manteca.
  • 100 ml de melaza, miel de caña o de panela.
  • 50 gramos de harina de pescado y/o 50 ml de caldo blanco de carne.
  • 1 pedazo de tela de nilón (se recomienda que sea un pedazo de tela de media nilón de mujer).
  • 1 liga (para sujetar medias) o un pedazo de elástico.

Se recomienda reunir material suficiente para elaborar 50 o más capturadores a fin de asegurar una elevada diversidad microbiana para la obtención de 100 litros de solución madre de EMA.

Materiales para obtención de la solución madre de microorganismos eficaces autóctonos.

Antes de propagar los microorganismos se requiere preparar una solución madre de microorganismos autóctonos para lo cual se necesitarán los siguientes materiales:

  • Tanque de plástico con capacidad para 150 litros – 1 Unidad.
  • Olla o perol con capacidad para 100 litros – 1 Unidad.
  • Conector plástico de manguera – 1 Unidad.
  • 1 metro de manguera plástica de jardín.
  • 20 litros de melaza, miel de caña o de panela.
  • 10 kg de harina de pescado.
  • 500 gramos de sal de cocina.
  • 70 litros de agua.
  • Colador o cernidera – 1 Unidad.

Materiales para la propagación de los microorganismos eficaces autóctonos.

  • Un tanque de plástico con capacidad para 500 litros (125 galones).
  • Un conector plástico de manguera.
  • Un metro de manguera plástica de jardín.
  • 50 litros de solución madre de EMA.
  • 50 litros de melaza, miel de caña o de panela.
  • 5 kg de torta de soya, afrecho de maíz o chocho.
  • 380 litros de agua sin cloro.
  • 1 colador o cernidera.

Paso a paso para la obtención de Microorganismos eficaces autóctonos.

Para elaborar 50 o más capturadores se procederá de la siguiente manera:

  1. Colocar dentro de cada tarrina de plástico 60 gramos de arroz cocido con sal pero sin manteca (2 cucharadas soperas colmadas).
  2. Agregar 100 ml de melaza, miel de caña o de panela.
  3. Agregar 50 gramos de harina de pescado y/o 50 ml de caldo blanco de carne.
  4. Mezclar con una cuchara el arroz con la melaza, la harina de pescado y/o el caldo blanco.
  5. Tapar la boca de la tarrina utilizando un pedazo de media de nilón y luego tensarlo utilizando la liga o el pedazo de elástico.
  6. Buscar en el campo un talud húmedo y sombreado, la orilla de un curso de agua o el borde de un reservorio en el bosque o las goteras de los árboles o arbustos sanos en el manglar.
  7. En los sitios elegidos hacer hoyos para enterrar las tarrinas (capturadores)
  8. Enterrar las tarrinas de manera que su borde quede a una profundidad de 10–12 cm con respecto al nivel original del suelo, dejando al descubierto la tela de nilón tensada.
  9. Sobre la tela de nilón del capturador colocar el material orgánico en proceso de descomposición que se encuentre en el entorno de las áreas escogidas (hojarasca, estiércol, etc.)

Recomendación

No olviden apuntar la fecha de colocación de las trampas 😉

  1. Si en el sitio en que se enterró el capturador de microorganismos no hay vegetación que lo pueda proteger naturalmente de la insolación o de las precipitaciones, se deberá elaborar una pequeña cubierta con cualquier tipo de material (plástico, cartón, latón, hojas de banano, plátano, higuerilla, bijao, etc.)
  2. Dejar los capturadores de microorganismos instalados en el lugar escogido durante 21 días (3 semanas) procurando identificar los sitios donde se enterraron mediante una señal visible para poder realizar luego la cosecha.
  3. Transcurrido ese tiempo desenterrar los capturadores y retirar el pedazo de tela de nilón que cubría la boca de entrada de cada uno de ellos. Se podrá observar que el arroz ha sido colonizado por una gran variedad de microorganismos visibles por su coloración distinta (verdosos, azulados, rojizos, grisáceos) y que vistos con un microscopio se pueden identificar de manera precisa. Estos son los microorganismos eficaces que están listos para ser propagados y utilizados.
  4. Recoger el producto de la cosecha en un balde plástico (arroz colonizado por microorganismos).

Paso a paso para la obtención de la solución madre de microorganismos autóctonos.

  • En una olla o perol con capacidad para 100 litros poner a cocinar por espacio de 45 minutos 20 litros de melaza, miel de caña o de panela, 10 kg de harina de pescado, 500 gramos de sal de cocina y 70 litros de agua.
  • Cuando la mezcla cocinada se haya enfriado, trasvasar a un tanque plástico de 150 litros y colocar en ella el contenido de las tarrinas cosechadas con arroz impregnado de microorganismos. Batir vigorosamente por aproximadamente 10 minutos.
  • Tapar el tanque de manera hermética y colocar sobre la tapa una trampa de agua utilizando el conector plástico y la manguera de jardín que deberá introducirse en una botella desechable con agua para asegurar el carácter anaeróbico del proceso de fermentación.
  • Mantener el tanque cerrado durante 30 días al cabo de los cuales se destapará para filtrar la mezcla utilizando un colador a fin de eliminar las partes gruesas del sustrato. De esta manera se habrá obtenido la solución madre con una alta concentración de microorganismos autóctonos.

Caducidad de la solución madre de microorganismos autóctonos.

La solución madre o cepa de EMA se puede mantener durante 6 a 8 meses en espacios frescos y cerrados. A medida que vaya disminuyendo el biopreparado se le debe realimentar con los mismos ingredientes que se utilizaron para su preparación.

Paso a paso para la reproducción de microorganismos autóctonos.

  1. En el tanque de plástico con capacidad para 500 litros (125 galones) colocar 50 litros de solución madre de EMA, 50 litros de melaza, miel de caña o de panela, 5 kg de torta de soya, afrecho de maíz o chocho y 380 litros de agua sin cloro.
  2. Batir la mezcla vigorosamente por 10 minutos.
  3. Cerrar el tanque de manera hermética y colocar sobre la tapa una trampa de agua utilizando el conector plástico y la manguera de jardín que deberá introducirse luego en una botella desechable con agua para asegurar el carácter anaeróbico del proceso de fermentación.
  4. Mantener en esta ocasión el tanque cerrado durante 7 días al cabo de los cuales se destapará para filtrar la mezcla utilizando un colador para eliminar las partes gruesas del sustrato. De esta manera se habrá realizado la propagación de los microorganismos autóctonos.

NOTA: Las partes gruesas desechadas de la mezcla se pueden poner en la compostera, en el bocashi o en los lechos de lombrices.

Ventajas de usar microorganismos eficaces autóctonos.

Los microorganismos autóctonos tienen múltiples aplicaciones como agentes de biorremediación ambiental y como agentes de uso agrícola y pecuario.

Ambientales.

  • Aceleran la descomposición de la basura orgánica y otros materiales.
  • Purifican aguas servidas, aguas residuales y aguas contaminadas de lagos, ríos y arroyos.
  • Reducen y eliminan la producción de gas metano y otros gases dañinos para la tierra.
  • Ayudan a controlar malos olores y la proliferación de moscas.

Agrícolas.

  • Reconstituyen la actividad microbiana del suelo.
  • Mejoran la asimilación de nutrimentos del suelo reduciendo el uso de fertilizantes.
  • Incrementan el rendimiento y la calidad de los cultivos.
  • Ayudan a corregir trastornos nutricionales y fisiológicos en los cultivos.
  • Reducen la infestación por plagas y el uso de pesticidas para su control.
  • Aceleran la descomposición de los desechos orgánicos de origen vegetal y animal y de los abonos verdes.
  • Reducen los efectos adversos de los cultivos continuos.
  • Mejoran la calidad total de la tierra incrementando la capacidad de retención de agua y la resistencia a la erosión.
  • Incrementan las poblaciones de microorganismos beneficiosos en la tierra y ayudan al control de patógenos por exclusión competitiva.

Pecuarias.

  • Mejoran la asimilación de nutrimentos por parte de las especies animales mayores y menores.
  • Mejoran la asimilación de nutrimentos por parte de las especies bioacuáticas (peces y camarones).
  • Reciclan desechos y controlan olores desagradables en los ambientes donde se manejan especies animales.

Usos generales de microorganismos eficaces autóctonos.

Los EMA pueden ser aplicados como inoculantes al follaje de los cultivos, al suelo, a los sustratos, a los materiales orgánicos cuya descomposición se quiere acelerar para obtener abonos orgánicos así como también al agua.

Precauciones y recomendaciones sobre los Microorganismos eficaces autóctonos.

  • Tomando en cuenta que los EMA son seres vivos, se deben tomar las siguientes precauciones para su utilización a fin de que no se pierda su eficacia y su acción sea la deseada:
  • No se deben hacer diluciones de EMA con agroquímicos (fungicidas) ni fertilizantes de síntesis.
  • En caso de que el agua sea clorada es necesario dejarla en reposo durante 12 horas para que el cloro se volatilice y no haya interferencia en la actividad de los microorganismos.
  • Las diluciones de EMA deben hacerse con agua de buena calidad con un pH máximo de 6,5. Si fuera mayor se recomienda utilizar vinagre o jugo limón para bajarlo.
  • Los EMA son muy sensibles a la sequía por lo que en el período de verano, cuando la insolación es fuerte, la aplicación debe realizarse en horas de la tarde o en días nublados. La condición ideal para la aplicación de los EMA es cuando el suelo está húmedo. Los EMA diluidos deben aplicarse en un período máximo de 3 días.
  • Considerando que los materiales porosos mejoran el suelo física y químicamente al aumentar la capacidad de retención de nutrientes y volverse morada de los microorganismos, es recomendable incorporar cascarilla de arroz pura o semi carbonizada.
  • Al interior de los invernaderos en la época en que no hay cultivos se debe regar y cubrir el suelo con paja o plástico para evitar que se reseque y los microorganismos mueran.
  • Los EMA deben conservarse en lugares sin variaciones sensibles de temperatura, frescos y oscuros o con poca luz. No es aconsejable almacenarlos al interior de los invernaderos porque pueden registrarse grandes variaciones térmicas durante el día.
  • En caso de que los EMA tengan mal olor no deben ser usados. Pueden tener variaciones en su coloración (color de té más oscuro o más claro) debido a la materia prima, sin que esto afecte su calidad.

La comercialización de los microorganismos eficaces autóctonos.

En la actualidad la industria de insumos para la práctica de una agricultura limpia ofrece una variada gama de productos ricos en EMA.

La ventaja es que muchos de ellos estabilizan mezclas de microorganismos selectos y algunos los combinan con otros microorganismos con principios biofertilizantes (Azotobacter, Azospirillum, Clostridium, Bacillus, etc.), biocontroladores de agentes patógenos (Trichoderma  viride, T. harzianum, T. koniggi y nematodos (Paecilomyces lilacinus).

Cuando se adquieren estos productos hay que tener cuidado con la fecha de caducidad pues siendo elementos vivos se desactivan rápidamente.

Fuente: Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca del Ecuador.

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Última actualización: 10 enero, 2020 11:49 pm
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2 comentarios en “Microorganismos eficaces autóctonos (EMA)”

  1. Saludos, gracias por compartir tan valiosa información. Cuál es la dosis en aplicaciones foliares y cuál es la dosis en aplicaciones al suelo por un sistema de goteo?.

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