Abono orgánico

Qué son los abonos orgánicos.

Los abonos orgánicos son compuestos que se obtienen de la degradación y mineralización de residuos de origen animal (estiércoles y harinas de sangre, huesos o plumas) o vegetal (restos de cosechas) y que pueden enriquecerse con elementos minerales primarios (harinas de rocas, fosfóricas, potásicas, sulfurosas, zeolitas, etc.).

Los abonos orgánicos se aplican a los suelos con el propósito de mejorar sus características químicas, físicas y biológicas ya que aportan nutrientes, modifican la estructura y activan e incrementan la actividad microbiana de la tierra. Son ricos en materia orgánica (MO), energía y microorganismos.

EL abono orgánico, se llevan utilizando en agricultura desde el principio de la misma. Clic para tuitear

Importancia del abono orgánico.

Los abonos orgánicos se utilizan con el propósito de disminuir la dependencia del uso de los agroquímicos en la producción agropecuaria y acuícola, los productores del sector rural buscan alternativas fiables y sostenibles que les permitan obtener productos de buena calidad sin contaminar el ambiente ni causar un impacto negativo en su salud, la de sus familias y la de los consumidores finales.

En la agricultura orgánica, ecológica o biológica de base agroecológica el uso de abonos orgánicos es de vital importancia pues constituye el soporte para restituir, mejorar y mantener los suelos. Este tipo de abonos, sólidos o líquidos, se están utilizando cada vez más incluso en cultivos intensivos.

El uso de los abonos orgánicos en los suelos de cultivo y en los lechos marinos donde se manejan especies bioacuáticas es importante por los aspectos que se detallan a continuación.

La MO descompuesta y humificada aporta nutrientes y funciona como base para la formación de múltiples compuestos que mantienen la actividad microbiana, como las sustancias húmicas (ácidos húmicos, fúlvicos y huminas)

Efectos de la aplicación de abonos orgánicos.

La incorporación de abonos orgánicos produce distintos efectos en el suelo:

  1. Mejora la estructura del suelo facilitando la formación de agregados estables y aumentando su permeabilidad; incrementa la fuerza de cohesión en suelos arenosos y la disminuye en suelos arcillosos.
  2. Mejora la retención de humedad del suelo y su capacidad de retención de agua.
  3. Mejora y regula la velocidad de infiltración del agua disminuyendo la erosión producida por el escurrimiento superficial.
  4. Eleva la capacidad tampón de los suelos.
  5. Su acción quelante contribuye a disminuir los riesgos carenciales y favorece la disponibilidad de algunos micronutrientes (Fe, Cu y Zn).
  6. El humus aporta elementos minerales en bajas cantidades y es una importante fuente de carbono para los microorganismos del suelo.

Dos componentes importantes de la MO son los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos. Son los responsables de muchas de las mejoras que provoca el humus. Las sustancias húmicas elevan la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) de los suelos al formar complejos arcillo-húmicos. Forman además complejos fosfo- húmicos manteniendo el fósforo en un estado asimilable para la planta.

También es importante señalar que el humus favorece el desarrollo normal de cadenas tróficas en el suelo. Otro beneficio de la MO humificada es su potencial para controlar poblaciones de patógenos del suelo.

Bacterias y hongos con actividad antagónica.

Entre las bacterias y los hongos aislados con actividad antagónica sobre patógenos del suelo se encuentran los siguientes géneros:

  • Bacillus
  • Enterobacter
  • Flavobacterium
  • Pseudomonas
  • Streptomyces
  • Trichoderma
  • Gliocladium
  • Penicillium

La naturaleza de la MO utilizada y la densidad de inóculo del patógeno existente en el suelo son factores que pueden influir en el nivel de control de la enfermedad por parte de los abonos compostados. Por otro lado, los agentes de biocontrol inhiben o matan a los patógenos en el compost maduro y por lo tanto inducen la supresión de la enfermedad. Pueden también estimular la resistencia sistémica adquirida a los patógenos foliares.

En la práctica del manejo orgánico de la producción agrícola y forestal pueden presentarse situaciones de aparente desventaja que serán sin embargo superadas a largo plazo.

Estas situaciones son las siguientes:

  • El efecto es lento ya que retirar el 100 % de los compuestos a los que el suelo estaba acostumbrado puede no ser muy provechoso por lo que se recomienda un sistema combinado (convencional y orgánico) a fin de hacer un cambio gradual y ayudar a restablecer el equilibrio natural del suelo.
  • El suelo restituirá a largo plazo los procesos de formación y degradación de la MO hasta llegar a un nivel en el que requerirá una mínima cantidad de nutrientes para mantener esta actividad. Sin embargo, durante este proceso mejorará su fertilidad, observándose un mayor porcentaje de germinación, mejor adaptación de plántulas al trasplantarlas y una mejora significativa de los rendimientos, entre otros.
  • El período de transición para que un suelo sea orgánico oscila entre los 3 y 5 años dependiendo del manejo previo y de los factores medioambientales. Puede ser más largo.
  • Un manejo orgánico del suelo implica en primera instancia un aumento de los costos. No obstante, hay que considerar que las plantas y los frutos serán de mejor calidad, lo que se traducirá en mayores ingresos. En un futuro el costo del manejo del suelo será menor, ya que en el período de transición mejora la estructura del suelo, así como su permeabilidad y al haber un mayor intercambio gaseoso la flora microbiana nativa incrementa su actividad, lo que aumenta la fertilidad.

Tipos de abonos orgánicos.

Los abonos orgánicos se clasifican en:

  1. Abonos orgánicos sólidos: pueden ser descompuestos aeróbicamente (tipo compost), fermentados aeróbicamente (tipo bocashi) o procesados con lombrices (lombricompuesto o humus de lombriz).
  2. Abonos orgánicos líquidos: Aeróbicos y fermentados anaeróbicos procesados en biodigestores (bioles, purines, tés).

La calidad de los abonos orgánicos.

La calidad de los abonos orgánicos es relativa. El abono orgánico tiene un perfil nutricional que puede o no resultar idóneo para el escenario de clima, suelo y cultivo en el cual va a actuar. Sin embargo, deben considerarse algunos requisitos que dan garantías mínimas de información al usuario.

La calidad de los abonos orgánicos debe responder a los parámetros que se detallan a continuación.

Contenido de nutrientes de los abonos orgánicos.

Para el caso de los abonos sólidos debe conocerse el contenido mínimo de nitrógeno (N), óxido fosfórico (P2O5) y óxido de potasio (K2O) así como de los demás elementos nutritivos expresado en porcentajes. En la siguiente tabla se muestra la composición aproximada que debe tener un abono orgánico sólido y un abono órgano-mineral.

Composición aproximada que debe tener un abono orgánico (sólido) y un abono órgano-mineral

ParámetroSuelos arenososSuelos arcillosos
MO total (% sms)>30>15
Nitrógeno orgánico (% sms)>2>1
Sumatoria de N2 + P2O5 + K2O (%)>6>13
Porcentaje mínimo de cada elemento2
Relación C/N3-153-15
Humedad máxima35
Tamaño de partícula85 % sw < 10mm85% de <5 mm

sms: sobre masa seca.

Contenido de humedad.

El punto óptimo de humedad varía entre los diferentes tipos de abonos orgánicos, pero se sitúa de forma general entre el 30 y el 35 % en base seca gravimétrica, es decir con base en el peso del material secado en la estufa durante 36 a 48 horas a 65 ºC.

Si el abono orgánico se almacena muy húmedo se crean condiciones para un gasto rápido de la MO que en situaciones de empaque crea una anaerobiosis indeseable que lleva también a la compactación del producto.

Por otra parte, si el abono orgánico está muy seco se torna hidrófobo es decir resistente al mojado y cuando se aplica tarda algún tiempo en iniciar su gestión de liberación de nutrientes.

Estabilidad del abono orgánico.

El abono orgánico no debe despedir olores amoniacales o de basura en descomposición. Si esto ocurre es síntoma de ausencia de una adecuada habilitación, lo que representa la posibilidad de que el abono pierda nitrógeno por volatilización, cause daño por toxicidad de amoníaco a las plantas y a los seres humanos con la consiguiente molestia a los operadores que lo aplican.

Esta condición se diagnostica a través de diversos parámetros. Algunos de ellos se pueden determinar en el campo, como la temperatura, el color o el olor, y otros en el laboratorio.

Parámetros para diagnosticar la estabilidad de un abono orgánico sólido

ParámetrosNiveles
TemperaturaEstable
Color Marrón oscuro – negro ceniza
Olor Sin olor desagradable
pH Alcalino (anaeróbico 55ºC 24h)
C/N<20
Número de termófilos Decreciente a estable
Respiración 0<10 mg/g de microorganismos/g de compost
Respiración media 0<7,5 mg de microorganismos/g de compost
Carbono Orgánico Disuelto (COO) 0<700 mg/g (peso seco)
ATP Decreciente a estable
CIC <60 mEq/100g de compost, libre de cenizas
Actividad de enzimas hidrosolublesCreciente a estable
Polisacáridos< 30-50 mg glúcidos/g (peso seco)
Reducción de azúcares 35%
Germinación<8
NematodosAusentes

Fuente: Sztem & Pravía 1999.

Granulometría.

En el empaque debe figurar la gradación granulométrica del abono, que debe ubicarse entre 3 y 5 mm.

Presentación.

El empaque deberá tener información sobre las principales fuentes del abono orgánico, así como el porcentaje en base seca de nitrógeno (N), óxido fosfórico (P2O5) y óxido de potasio (K2O) y de otros nutrientes que indiquen el reforzamiento específico que ha recibido, por ejemplo, el porcentaje de calcio, de fósforo, de potasio, etc. Además, se hará constar la relación carbono/nitrógeno (C/N) y la carga microbiana.

Fuente: Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca del Ecuador.

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